Nacido en 1822 de una pareja de origen humilde mal avenida, sin educación, aprendió 17 idiomas y amasó cuatro fortunas. Su severo y egoísta padre, el párroco del pueblo, le entretenía a él y a sus hijos narrándoles historias de La Ilíada, el famoso poema épico de Homero, poeta ciego de Grecia, acerca de la guerra de Troya. Su mayor triunfo fue demostrar que la historia de Homero acerca de la guerra de Troya ocurrió en realidad.
Después de amasar varias fortunas en Holanda y Estados Unidos gracias a su don de las lenguas y fascinado por la oportunidad de hacerse arqueólogo, en 1868, viajó a Itaca (Grecia) y organizó una pequeña expedición de aficionados para descubrir el castillo de su héroe Ulises. Tras divorciarse de su mujer, escribió a un viejo amigo en Atenas y le pidió la fotografía de cualquier mujer joven que fuera hermosa, gustara de la poesía de Homero, necesitara dinero y pudiera dar amor a un hombre elegido como su esposo. La elegida fue Sofía Engastromenos, de 17 años, quien se casó con él, en principio por su dinero, pero con el tiempo se convirtió en una relación fuerte y duradera.
En 1873, Schliemann halló un tesoro de 10.000 objetos de oro y supuso que perteneció a Príamo, el último rey de Troya. Apenas pudo eludir a guardias y oficiales turcos para llevar el tesoro a Grecia, donde los numerosos parientes de Sofía ocultaron en sus granjas las copas, diademas y aretes. Dicho tesoro fue donado al museo de Berlín, pero en la segunda guerra mundial desapareció por lo que no pudo ser analizado para averiguar si dicho tesoro perteneció realmente a Príamo. Aún así, su descubrimiento sirvió para dar a conocer la existencia de la ciudad de Troya.


