viernes, 9 de marzo de 2012

Madame Curie



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Los estudiantes de la Universidad parisiense de la Sorbona, al cruzarse en los pasillos con aquella joven polaca que se había matriculado en otoño de 1891 en la Facultad de Física, se preguntaban: "¿Quién es esa muchacha de aspecto tímido y expresión obstinada que viste tan pobremente?". Todos la miraban extrañados, con una mezcla de conmiseración y desdén. 

Algunos sabían que se llamaba Manya Sklodowska y la denominaban "la extranjera de apellido imposible"; otros preferían llamarla simplemente "la estudiante silenciosa". Manya se sentaba siempre en primera fila, no tenía amigos y sólo se interesaba por los libros. También llamaba la atención su hermosa cabellera de color rubio ceniza, que solía llevar recogida y semioculta. Nadie sospechaba que esa joven esquiva y austera iba a convertirse un día, bajo el nombre de madame Curie, en una mujer ilustre y una gloria nacional de Francia.

Manya Sklodowska, que luego sería conocida como Marie Curie, nació en Varsovia el 7 de noviembre de 1867. Era la menor de los cinco hijos (cuatro mujeres y un varón) de un matrimonio dedicado a la docencia
La madre era pianista, cantante y profesora de música y el papá era profesor de matemática y física. La niña asombraba a todos con su inteligencia y memoria, y desde muy joven demostró sus capacidades. Terminó la secundaria con honores y a sus dieciocho años trabajó como institutriz, pero a los veinticuatro se fue a París a estudiar y en 1891 fue admitida en la Sorbona, donde sería la primer mujer que enseñaría en este prestigio centro de estudios.

Aunque su vida fue de muchas privaciones, nunca se detuvo ni perdió la energía que tenía para sus investigaciones. En 1894, conoce al físico Pierre Curie, quien daba clases en la Universidad de Paris, y se convertiría en su esposo, colega y compañero en todo.
Esta pareja significaría para el mundo un gran adelanto por sus impresionantes descubrimientos. Iniciaron su trabajo con el objetivo de conocer con más profundidad las sustancias radioactivas. Pronto descubrieron que el mineral uranio contenía más radioactividad de la que se creía, lo cual parecía inexplicable.

En su búsqueda por la radioactividad descubrieron dos de los elementos más radioactivos que hay: Radio y Polonio. Fue por este hallazgo que la pareja recibió el premio nobel en 1903. Este premio fue compartido con Antoine Henri Bacquerel, físico francés, pues éste había descubierto la radioactividad natural. Este mismo año, recibió su Doctorado en Ciencias.
Aunque tuvo dos hijas, su trabajo nunca perdió importancia, ni su esmero por la ciencia se vio disminuida. En 1906, la tragedia cubrió a la pareja, pues Pierre, quien estaba debilitado por los efectos de la exposición excesiva a la radiación, murió cuando lo atropelló un carro.
Marie continuó con mayor dedicación y tenacidad sus investigaciones, y en 1911 se ganó el segundo Nobel por aislar el radio y estudiar sus propiedades químicas.

Cuando esta magnífica y brillante mujer cumplió 67 años, murió de leucemia, causada probablemente por la sobre exposición a altos niveles de radiación, durante sus trabajos y estudios. Después de su muerte, en su honor, el Instituto del Radio se convirtió en el Instituto Curie.


Si quieres saber más, pincha aquí: http://www.youtube.com/watch?v=eVjdK_KX1As

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